Ruido en el Sistema

02 de Febrero de 2016

Jugada maestra de Alphabet, al reportar por separado el rendimiento de Google y el del resto del negocio

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Alphabet ha reportado por primera vez en su historia resultados trimestrales en los cuales el aporte de Google es separado de los proyectos ‘exóticos’. Esto permitió a los analistas comprobar que el negocio principal es perfectamente rentable, y que las apuestas vanguardistas no ponen en riesgo la viabilidad financiera de la empresa.

La tarde de ayer el gigante del internet, Alphabet -casa matriz de Google-, demostró todo el potencial de su negocio al presentar un reporte trimestral que inspiró hasta trece revisiones positivas por parte de los analistas de Wall Street. Durante un breve momento en el mercado after-hours la cotización de Alphabet creció tanto que se convirtió en la compañía con la mayor capitalización del mundo, por delante de Apple. Y si bien durante las operaciones en horario regular la subida fue mucho más comedida -un 1,68% al cierre de hoy-, la sensación de que Alphabet ha hecho algo excepcional no ha desaparecido.

En cifras concretas el conglomerado presentó un incremento del 18% en las ventas totales, que alcanzaron los 21.330 millones de dólares, a los cuales se habrían sumado otros 1.000 millones de no ser por la apreciación del dólar en el mercado global de dinero. Por su parte los beneficios netos crecieron un 5,3%, rozando los 5.000 millones de dólares, y superando con facilidad las expectativas de los analistas, tras descontar la porción no-recurrente de los ingresos. Pero la verdadera novedad del informe es que por primera vez en su historia Alphabet presentó el rendimiento de cada división del negocio por separado.

Recordemos que al convertirse en un conglomerado bajo el nombre de Alphabet, la empresa decidió que su línea principal, que incluye el motor de búsquedas web, el sistema operativo Android, el servicio de mapas, el navegador Chrome, Youtube, la tienda de aplicaciones Google Play y el servicio de correo electrónico Gmail, sería agrupada en una división bajo el nombre Google. Esta unidad también reporta el balance del negocio publicitario y la nube. La idea tras la “independencia” de esta división del resto de las iniciativas de la empresa fue demostrar que el negocio principal era perfectamente rentable, a diferencia del apartado que ha sido llamado Otras Apuestas, donde están agrupados los proyectos más exóticos, como la biotecnología y los coches autoconducidos.

Para cumplir con su promesa los directivos de Alphabet ofrecieron el total facturado por ambas divisiones y la rentabilidad de cada una de ellas. Google por ejemplo recaudó nada menos que 74.541 millones de dólares en el 2015, de los cuales un 31% se convirtió en beneficios operativos. Las Otras Apuestas, en cambio, apenas si ingresaron 448 millones de dólares durante el año, y por ello acabaron perdiendo más de 3.500 millones de dólares en esos doce meses.

Alphabet merece una capitalización mayor a la de Apple.

Alphabet merece una capitalización mayor a la de Apple.

Y si los inversores no reaccionaron derrumbando la cotización de Alphabet al conocer de esta pérdida, fue simplemente porque saben que la unidad de Otras Apuestas está integrada en su totalidad por propuestas que aún no tienen viabilidad comercial pero que muestran un potencial enorme, como es el caso de los coches autónomos. Además el mercado ha recibido con entusiasmo las señales que le ha enviado Alphabet, las cuales van desde reducir su nivel de gastos hasta los 2.100 millones de dólares en el cuarto trimestre -si bien espera volver a incrementarlos en 2016-, hasta poner en marcha un cuantioso programa de recompra de acciones para complacer una de las peticiones más frecuentes de los inversores. La firma también ha reducido la tasa de crecimiento de su plantilla, si bien sigue incorporando nuevos empleados a un ritmo de vértigo.

A esto por supuesto debe agregarse el hecho de que los productos en la división Google -que representan más del 90% de la facturación- han estado creciendo en dos dígitos, generando miles de millones en ingresos en base al excelente sistema de publicidad prográmatica de la empresa, que a pesar de haber tenido que luchar contra la caída del precio por clic -montante que pagan los anunciantes por cada interacción de los usuarios con la publicidad-, ha conseguido realizar una transición exitosa desde las impresiones en ordenadores a la publicidad móvil, siguiendo los cambios en los patrones de navegación web de los consumidores. Dicha estrategia le ha permitido atraer más de 1.000 millones de usuarios a cada uno de los servicios bajo el nombre Google.

Este último dato es particularmente interesante, ya que nos habla de la diversificación del negocio y permite explicar el por qué Alphabet merece una capitalización mayor a la de Apple. La respuesta, claro está, es que la marca de la manzana es demasiado dependiente de un único producto, el iPhone, y cuando esa veta de oro se agote podría quedar a la deriva. Alphabet en cambio tienen muchas ofertas, y todas ellas se nutren de la publicidad digital, que sin duda es una industria cuyo punto de saturación ni siquiera se atisba en el horizonte. Es precisamente ello lo que le facilita a Alphabet el poder derrochar dinero en proyectos vanguardistas -por no decir descabellados- sin preocuparse porque esto acabe descarrilando a la firma.

La conclusión más razonable de todo esto es, indudablemente, que invertir en Google es como poner dinero en el banco.

 
Categorías: Google | Q4-15