Ruido en el Sistema

15 de Enero de 2016

Intel se desploma un 9% al levantar dudas sobre el futuro de su negocio

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En medio de un entorno muy turbio en el mercado bursátil, Intel cometió el pecado de crear dudas sobre la sostenibilidad de sus ingresos. El detalle más preocupante en su reporte es el hecho de que negocio de data centers podría haberse ralentizado. No obstante hay que reconocer que su balance financiero no fue del todo malo.

El año 2016 en apenas dos semanas ya nos ha dado una probadita de lo turbulento que puede ser el mercado de valores, pero aún en un entorno tan complicado pocos se esperaban que el todopoderoso Intel acabara por los suelos. No obstante, el fabricante de procesadores cotiza en este momento con una pérdida cercana al 9%, lo cual prueba que los inversores no están para nada conformes con las cifras presentadas en su reporte trimestral. Según el informe de la compañía, sus ventas totalizaron 14.900 millones de dólares, para un incremento del 1% anual tras sufrir dos periodos de contracciones. Pero ello no evitó que los beneficios se redujeran en un punto porcentual hasta los 3.610 millones de dólares. La buena noticia es que ambos indicadores cerraron ligeramente por encima de las estimaciones de los analistas.

Al cierre del primer semestre del 2015 en Ruido en el Sistema ya habíamos informado de las dificultades que afrontaba el negocio de chips de Intel, en vista de que las ventas globales de PCs no atravesaban su mejor momento. El paso del tiempo lamentablemente no ha mejorado estas perspectivas, pues la investigación de mercado señala que la demanda de ordenadores cayó entre 8,3% y 10,6% durante el último trimestre del 2015, y ello hizo que la facturación de Intel en este segmento fuera un 1% menor que en el año previo.

Afortunadamente para Intel, a pesar de vender muchas menos unidades, el precio promedio de ventas de las mismas ha mejorado en un 17%, gracias a la inclusión de chips más poderosos -y costosos- en su mezcla de productos. Aunque es de resaltar que este mismo hecho puede ser un gran dolor de cabeza en el futuro, ya que los costes de producción de la línea de semis de 10 nanómetros todavía no han sido estabilizados, y ello podría traducirse en márgenes de ganancia inferiores.

Los inversores no están nada conformes con las cifras presentadas por Intel.

Los inversores no están nada conformes con las cifras presentadas por Intel.

Esta es justamente una de las razones que ha obligado a la firma a proyectar que sus márgenes brutos caerán desde el 64,3% que registraron en esta ocasión hasta un decepcionante 58%, si bien debemos decir en su defensa que este número incluye una reducción del 3% para cubrir los costes de adquisición e integración de Altera, la firma especializada en chips programables que fue adquirida por Intel por unos 16.700 millones de dólares. Esta última aún no se ha incorporado al balance contable de Intel.

La tecnología que proveerá Altera será una pieza clave para mejorar el rendimiento del negocio de chips para data centers de Intel, que hasta ahora había sido la principal esperanza de la empresa en sus esfuerzos por reducir su dependencia del mercado de ordenadores. No obstante la firma ha recibido una dosis de realidad al tener que reconocer que la división que hace apenas un trimestre creció un 12%, ha quitado el pie del acelerador, y en esta oportunidad tuvo que conformarse con un incremento del 5% -alrededor de 4.300 millones de dólares en facturación. Intel ha atribuido este resultado a una reducción transitoria del gasto corporativo, pero lo cierto del caso es que su propia orientación era demasiado ambiciosa, tal y como reseñamos el periodo pasado.

La solución de Intel para aliviar el impacto que tendría una merma en la facturación de sus principales divisiones -la de ordenadores y la de data centers- ha sido recurrir a una pequeña triquiñuela contable, ampliando el lapso de depreciación de sus equipos de fabricación de procesadores de 4 a 5 años, lo cual inflará un poco su balance en el corto plazo. El problema con esta política es que resulta demasiado evidente a los analistas, o dicho de otra manera, no engaña a nadie. Tampoco engaña a nadie que la firme asegure que facturará más de 14.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2016, dado que todos conocen que esta cifra incluye por los menos 400 millones de dólares en ingresos correspondientes a Altera. Al descontar este aporte la orientación se queda por debajo de las estimaciones de Wall Street.

Del resto de las divisiones de la empresa se espera muy poca cosa, pues como quedó demostrado en el total facturado en el 2015, el 87% de los 55.400 millones de dólares recaudados corresponden a los apartados de ordenadores y servidores. A pesar de ello no podemos dejar de mencionar que el negocio de memorias creció un 20% durante el año pasado, y la línea de chips para el Internet de las Cosas -proyecto que busca interconectar todos los equipos electrónicos de uso diario- aporta poco más de 600 millones de dólares por trimestre.

Así, el verdadero reto de la compañía podría estar en levantar su negocio en China, que según reconoció tanto el director ejecutivo de Intel -Brian Krzanich-, como su directora financiera -Stacy Smith- es una gran fuente de preocupaciones por el importante volumen de ventas que representa. En función de este panorama, en la firma de análisis Nomura han emitido un comentario radical, ya que si bien mantienen su precio objetivo de 42 dólares por acción, aseguran que el valor de Intel se ubicará en el rango entre 28 y 30 dólares hasta tanto la situación mejore. Ello sin duda pasará factura al resto de la industria de semiconductores.

 
Categorías: Intel | Q4-15