Ruido en el Sistema

21 de Enero de 2016

IBM: una continua sensación de ‘deja vu’

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El generalista de tecnología para empresas, IBM, presentaba unos resultados trimestrales que, aunque superaron ligeramente las estimaciones, decepcionaron globalmente, cayendo tanto ventas como beneficios. Sus ‘imperativos estratégicos’ en torno a tecnologías vanguardistas representan un esfuerzo notable, pero sin embargo la transición no está siendo tan rápida como los inversores esperan,  por lo que despreciaron sus acciones, que cayeron 6% tras la presentación de resultados.

La historia se repite, trimestre tras trimestre. Un decimoquinto trimestre consecutivo en que International Business Machines, la legendaria compañía de tecnología, creada hace más de un siglo, pierde fuelle. Y aunque, de nuevo, en esta ocasión consiguió superar, por una migaja, las estimaciones de los analistas, el declive es constante. Sigue siendo un gigante, eso sí: reporto 22.060 millones de dólares en ventas para el trimestre acabado el 31 de Diciembre (frente a una estimación de 22.020 millones), y unos beneficios de 4.700 millones de dólares, lo cual también supero muy ligeramente las estimaciones de Wall Street. Pero estas cifras no pueden esconder una caída de 8,5% en ventas con respecto al cuarto trimestre de 2014, y casi un 20% menos en beneficios de lo recolectado hace doce meses.

La reacción del mercado no se hizo esperar. Las acciones de IBM cayeron 6% durante la jornada posterior (prácticamente una caída de la misma magnitud que el pasado trimestre, y consecuentemente, dado su peso en el índice Dow Jones, arrastro a este en la caída, como en 11 de los últimos 15 trimestres (como si no hubiera ya suficientes malas noticias de por si). La mayoría de las casas de análisis redujeron sus precios objetivos sobre IBM.

Este declive inexorable sigue siendo causado por las mismas razones: para sobrevivir, IBM está transformando su mix de negocios, tarea en la que lleva ensimismado desde hace varios años.
Por un lado, vendiendo los negocios en los que sabe que no puede ganar: vendió su línea de servidores de bajo rendimiento (X Series) a Lenovo, el fabricante líder de PCs en 2014, e incluso pago a Globalfoundries, un subcontratista en la industria de semiconductores, para deshacerse de su línea de chips.
Por otro lado, está dirigiendo todos sus esfuerzos a lo que su CEO, Virginia Rometty, ha denominado ‘imperativos estratégicos’. Estos son las líneas de infraestructura y servicios en la nube, ciberseguridad, aplicaciones de análisis redes sociales móviles, así como análisis big data, entre los que se cuentan su servicio de inteligencia artificial, Watson. Prueba de sus esfuerzos son las 40 compañías que IBM ha comprado en estos campos durante los últimos anos. Y por la cuenta que le trae, más vale que se espabile: la creciente oferta de servicios en la nube de proveedores como Amazon, no son solo una amenaza para los servicios que provee Amazon, sino también sus ofertas de hardware y software. No participar en esta nueva tendencia tecnológica podría comprometer hasta un 40% del negocio actual de IBM.

El mercado castiga a IBM por su transicion lenta, que podria no terminar hasta final de 2017

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No cabe duda que IBM está progresando: un crecimiento anual de 17% cuando miramos al conjunto de estas líneas, recolectando un total de 29.000 millones de dólares durante los últimos doce meses. El objetivo de Rometty es que estas líneas supongan el 40% de sus ingresos para el 2018, y ya representan un 35%. Mirando a cada línea en detalle, está avanzando a grandes pasos en la nube, de donde recolecto 10.200 millones de dólares en los últimos doce meses (frente a los 8.700 millones de ritmo anual recolectados el pasado trimestre. IBM también anuncio  que sus ingresos en el campo de móviles habían triplicado, aunque no ofreció ningún detalle en las cifras, lo cual debe significar que estas son minúsculas.

Si IBM está progresando, por que el castigo? Los analistas consideran que el progreso es demasiado lento, y que hasta finales de 2017 no veremos crecimiento de ventas, lo cual es más tiempo de lo esperado.

Cierto es que se ha juntado el hambre con las ganas de comer: IBM recauda dos tercios de sus ventas fuera de los EE.UU., y, consecuentemente, un dólar fuerte ha afeado aún más sus cifras: IBM calcula que 7.000 millones de dólares en ventas, y 300 millones en beneficio se han evaporado de sus resultados debido a los altos vuelos de la divisa americana (de los cuales, como reportamos, poco menos de un tercio de ello se hubiera perdido durante el trimestre que acababa en Septiembre).

En definitiva, una carrera contrarreloj para el generalista de la tecnología, ya que sus mayores líneas de ingresos están en caída libre: su división de Servicios Profesionales, que tanta fortuna trajeron a la compañía en su renacer allá por los 90 cayeron 8%, para situarse en 12.400 millones de dólares. Todas sus líneas de software, si las miramos en su conjunto, cayeron 11%, para totalizar 6.800 millones de dólares. Más preocupante es el hecho que los márgenes brutos están cayendo en el software, en particular en sus líneas de middleware, como WebSphere y Tivoli, productos dedicados a intercambiar datos entre aplicaciones. Lo irónico es que el segmento más clásico de hardware de IBM, el de mainframes (servidores de alta capacidad que han hecho montañas de dinero para IBM desde los 70) consiguieron un 21% de crecimiento con respecto al mismo periodo de 2015. Aunque tal ironía no hizo sonreír a los inversores, ni sonreirán hasta que el crecimiento de los ‘imperativos estratégicos’ supere la caída de las líneas clásicas.

 
Categorías: IBM | Q4-15